El director solitario


Por: Gabriel López Nieto

 

Subimos las escaleras del edificio en silencio. Cuando llegamos a su apartamento, apareció ante nosotros un enorme salón cuyo minimalismo estaba salpicado por cuadros de cine, unos pocos buenos muebles, una cocina en perfecto orden y un pequeño bar. El frío de Bogotá se filtraba por una ventana entreabierta por la que se podía distinguir una solemne llovizna que habría de acompañarnos toda la entrevista. Adentro era oscuro, a pesar de que eran las cuatro de la tarde. Se sentía una tranquilidad extraña que contrastaba con el bullicio que cinco pisos abajo hacía la gran capital con todo su engranaje de motores y afanes. La soledad flotaba en la atmósfera y se reflejaba en su cara de hombre sereno cuya timidez es delatada por una sonrisa tierna y casi muda.


Él se sentó dándole la espalda a un enorme ventanal, preparado para responder la entrevista con la natural humildad de un artista que ya no necesita de la fama o del reconocimiento de nadie. Casi todo el tiempo hablé con él teniendo que forzar mi vista para evitar el contraluz. Debo reconocer que hacía mucho tiempo quería hacer esa entrevista y que la expectativa no era poca. Me había visto casi toda su filmografía y aunque no se trata de un personaje intocable o inaccesible, su ser un tanto quijotesco era para mí una especie de mito. Así que simplemente disimulé todo aquello, prendí la grabadora y comencé a disparar preguntas sin descanso.

 

1. CINE


Cómo llegó el cine a tu vida?


Desde mi más tierna infancia como se dice. Porque mi padre hacía cine familiar, estos home movies. Y además tenía un proyector de 16 y tenía una colección de películas ahí en la casa y las proyectaba para nosotros y para los vecinos. Ahí yo vi el primer aparatico para cortar películas y pegarlas. Luego en un paseo familiar, como a los 11 ó 12 años, mi papá me pasó la cámara y yo comencé a filmar y por picármelas de artista filmé todo al revés. Luego cuando tenía 14 años filmé mi primera película que se llamó "Vía Cerrada"; eso fue en Bitaco, Valle y en Cali, era una típica historia de adolescentes, sobre la muerte.

 

Cuándo te decidiste por el cine, hasta dónde soñabas llegar?


En ese tiempo el cine prácticamente no existía en Colombia y veía que había mucho por hacer. Acá el cine aparece y desaparece y vuelve a aparecer, precisamente porque nunca ha podido haber una industria cinematográfica y nunca ha habido una continuidad. Yo comencé a estudiar allá e hice una película de ficción que se llama "Acto de Fe" que es una adaptación de un cuento de Sartre. Estando en la universidad en USA, vine a

Colombia durante los Juegos Panamericanos e hice un documental con Carlos

Mayolo que se llamó "Oiga, Vea"; hice cine experimental en la U, una película un poco premonitoria que era sobre un avión que iba a Washington a bombardear el capitolio; esa se llamó "El Bombardeo de Washington". Hice el "Autorretrato Dormido" en la que me filmé durante diez horas en fragmentos de un cuadro cada diez segundos, todo mientras dormía.

 

Pero cuál era tu sueño?

Mi sueño era hacer cine en Colombia; yo no quería ir a hacer a Hollywood porque éste siempre ha estado ahí y aquí en cambio no había nada.

 

Como espectador, te gusta el cine actual?

Me gusta el cine de los años 40, 50, 60, y 70, sobre todo el cine americano de los 40 y 50; en los 60 y 70 más que todo el cine europeo, la nueva ola y Bergman y todo ese cuento.

 

Y de ahora?

Hay que seleccionar muy bien las películas porque las que se ven ahora son todas muy parecidas y llenas de efectos especiales. No me gusta eso.

 

Vas a cine?

Frecuentemente; he sido cinéfilo toda la vida.

 

Pensando en todo lo que has hecho y siendo crítico de tu propia obra, cómo la analizas? Yo he hecho documental pero por otro lado he hecho cine de ficción y he trabajado el género. Y en documental casi toda mi obra ha sido sobre Cali.

 

Bogotá también es influencia ahora?

Realmente la única película que he filmado en Bogotá es "Soplo de Vida". Eso responde a un cambio en mi vida porque también me vine a vivir a Bogotá. Documentales en Bogotá casi no he realizado. Sólo un documental sobre Lorenzo Ramírez, un artista bogotano que me llamó para hacer una película durante sus últimos días y sobre su obra; él se estaba muriendo de sida. El documental se llama "Nuestra Película".


El vampirismo ya es una etapa superada?

Pues Cali como ciudad nos marcó a todos. Yo encuentro razones para ello. Cali desde el comienzo es una ciudad que tuvo que ser fundada varias veces porque allí habitaban los indios gorrones que eran caníbales y se comían una y otra vez a los españoles. Luego está la violencia de los años 50 en la que se nos reafirmó el canibalismo al ver todos esos decapitados y esa violencia del Valle del Cauca. Por eso hay elementos tan comunes entre Mayolo y yo por ejemplo, elementos como el canibalismo, la violencia y el vampirismo.

 

Por qué no has recorrido el mundo de la televisión?

Nunca he entrado en el campo de la ficción para televisión. Me he limitado a hacer documentales para ella. Prefiero hacer la ficción en cine porque pienso

que la televisión es el medio ideal para el documental y porque no veo las telenovelas y si no las veo, menos las voy a hacer. A mí me aburre mucho ese método de narración y de producción. La ficción se la dejo al cine que es el medio por excelencia para contar historias. La televisión no deja de ser un mueble.


Qué tanto has sacrificado en tu vida para poder hacer cine?

A veces uno ve otras opciones de vida cerradas. Yo por ejemplo nunca me he casado ni he tenido hijos; la vida del cineasta es muy incierta. Está siempre uno trabajando en un proyecto o entre proyectos que es la etapa más angustiosa de esto. Afortunadamente nunca deseé casarme osea que no me arrepiento de haber escogido esta carrera.

 

Ha valido la pena hacer cine toda tu vida aquí en Colombia?

Sí, porque qué más hubiera hecho? Soy muy nervioso para robar. Eso se lo dejo a los políticos colombianos.

 

2. CALÍ


Qué tan pendiente estás de la movida cultural de Cali?

Yo de Cali me fui ya hace seis años pero siempre tengo algún contacto con la gente que trabaja en el medio del documental por ejemplo. Me mantengo enterado.

 

Y qué tanto ha cambiado esa movida desde tu juventud hasta hoy?

Para mí Cali ya es irreconocible, la Cali que yo conocí y que más disfruté ya no existe.


Cómo era esa Cali?

Por un lado era una ciudad más pequeña, más amable, más bonita, en donde había barrios con sus árboles, palmeras, camias y todas esas cosas; pero a partir de los Panamericanos la ciudad comenzó a tener unos cambios en sus espacios y en su arquitectura y el proceso del narcotráfico trajo el abuso y el mal gusto y el mal uso del espacio y dejó unas construcciones muy feas.

 

Por eso te fuiste de Cali?

A mí me sucedió que todos mis amigos se fueron yendo de Cali. Y también me fui un poco por aburrimiento, también porque tenía la oportunidad de hacer una película en Bogotá. Entonces decidí trasladarme a Bogotá. Y me vine para acá porque realmente es la única ciudad que hay en Colombia. Es una ciudad que para mí no es la ideal pero es la que me tocó. Aquí en Bogotá se vive muy de puertas para adentro.


Con plata, qué película harías en Cali y cuál en Bogotá?

No sé, los proyectos van llegando.

 

Qué te inspira ahora Cali?

Con Cali siento que cumplí un ciclo que se cerró con una serie de 10

documentales que se llamó "Cali, Ayer, Hoy y Mañana". En esa serie destaco cosas que me gustan o no me gustan de Cali. Cuando voy a Cali por ejemplo, pesa más la nostalgia gastronómica que es más fuerte que la cutural.

 

Volverías a Cali?

De vez en cuando voy a Cali pero no a radicarme porque ya es la Cali que no existe, es un sin sentido volver para allá. No es la Cali que estoy buscando.


Cómo es esa Cali que estás buscando?

La que se perdió. Yo fui muy feliz en Cali en los años 70 y 80. Ya en los 90 vi una decadencia en la ciudad y también un impacto muy fuerte debido al narcotráfico; es una ciudad que ha cambiado mucho.

 

Te sigue doliendo Cali?

Claro que sí. En estos días vi en el noticiero que estaban echando bala en Pance y Pance en los años 70 era otra cosa, era el Valle de Alicia en donde había hongos y ahora hay guerrilleros.

 

Qué partes de Cali tenés en tu memoria?

El barrio Centenario con su olor a camias. El barrio Versalles con sus palmeras, la Avenida del Río, la Avenida Colombia, el centro de la ciudad.

 

Qué es Cali?

Cali es una ciudad rica para no hacer nada, para andar por ahí sin camisa perdiendo el tiempo con los amigos.


3. SOPLO DE VIDA


Seguís endeudado con "Soplo de Vida"?

No endeudado pero sí se perdió mucha plata, pero afortunadamente no tengo deudas con nadie, la deuda la tiene la película conmigo. Fueron casi cinco años de trabajo y yo invertí mi sueldo y todo en ella.


Cuándo empezó el sueño de hacer "Soplo de Vida"?

Eso fue a partir de mi hermano Sebastián Ospina; él se ganó el Premio Nacional de Cine por el guión que en ese tiempo se llamaba "Adiós María Félix". Entonces me llamó para ver si yo quería hacer la película y yo me vinculé a ella como en el 94; la terminamos en el 99.

 

Fue tu reaparición como director. Hacía cuánto no hacías cine?

Yo no hacía cine desde "Pura Sangre" que se hizo en 1982, fueron casi 20 años.

 

Tenías miedo de reaparecer?

Yo siempre me acuerdo de una anécdota del director Billy Wilder que decía que hacer la primera película equivalía a subirse a un edificio y tirarse de un segundo piso; uno con miedo se tira, claro. Pero ya hacer la segunda película es como subir al séptimo piso y tirarse de nuevo.

 

Cómo fue la respuesta del público?

La respuesta siempre es inesperada, hasta en Hollywood ellos no saben si la película va a ser comercial o no. Y a mí me trajo mucha satisfacción personal. Tal vez no dinero ni muchos espectadores en Colombia pero sí tuvo trascendencia fuera del país; se exhibió en más de 25 festivales internacionales y se distribuyó comercialmente en Francia que es un logro muy grande, es algo que no pasaba desde "Cóndores no Entierran todos los Días".


Qué sigue ahora?

El documental sobre Fernando Vallejo; estoy dedicado de lleno a ese proyecto.

 

4. VALLEJO Y CAICEDO


Cómo es el cuento del documental de Vallejo?

Yo soy de los lectores tempranos de Fernando Vallejo. Yo leí los "Días Azules" y "El Fuego Secreto" cuando salieron y me impactaron mucho y no sabía nada sobre él, sólo que era un señor que vivía en México y que había escrito una biografía de Barba Jacob, y de ahí seguí leyendo cada libro que sacaba. Y ya el contacto directo con él lo tuve en una fiesta acá en Bogotá en donde hablamos unos minutos. Y luego cuando leí "La Virgen de los Sicarios" me acordé de que mi amigo Barbet Schroeder siempre había querido hacer una película acá en Colombia y yo le sugerí que se leyera ese libro. Y Barbet se puso en contacto con Fernando. Luego yo estuve en México filmando parte del documental y ahí la amistad se fue dando.

 

Cómo es él como cineasta?

Es prácticamente desconocido aquí en Colombia. Sus películas son películas muy interesantes hechas más que todo en los 70 cuando todavía estaba muy candente el tema de la violencia. Las películas de él son sobre las peleas de liberales y conservadores y ese rollo.


Qué pensás de todo el cuento de Andrés Caicedo en este momento de tu vida?

 Lo veo un poco lejano, aunque sí veo que generación tras generación, sigue la gente obsesionada con Andrés Caicedo; se volvió un mito y yo hasta cierta medida ayudé a construír ese mito con un documental que se llamó "Unos Pocos Buenos Amigos", y me encargué con Sandro Romero de hacer pública la obra inédita de él, y sacamos "Destinitos Fatales" y "Ojo al Cine". A mí constantemente me están asociando con Andrés Caicedo por ejemplo, porque trabajamos juntos.

 

Eso es un karma?

Sí es una especie de karma, pero como la vida es una especie de carrera de relevos, cae uno y sigue el otro.


Qué hubiera pasado ni no se hubiera construído ese mito?

Pues yo creo que Andrés Caicedo se hubiera quedado como un escritor de una sola novela y no como un gran cuentista y un gran crítico de cine.


5. LUIS OSPINA


Nombre, fecha y lugar de nacimiento y breve reseña de tu infancia?

Luis Alfonso Ospina Garcés. Nací el 14 de junio de 1949 en Cali. Mi infancia la viví en el barrio Versalles. Allí, a la edad de siete años conocí a Carlos Mayolo. La famosa explosión de los camiones cargados de dinamita destruyó parcialmente mi casa y mi familia se trasladó a Centenario. Posteriormente viví en San Antonio. Estudié en el Colegio Bolívar y año y medio en el Berchmans de donde me echaron. Terminé mi bachillerato en Boston, USA. Me gradué allá en mayo de 1968. Estudié cine en la Universidad del Sur de California hasta 1969 y finalmente terminé mis estudios en 1972 en la UCLA, en Los Angeles.


Por qué no estamos entrevistando a Luis Ospina en una casa con piscina y llena de lujos?

 Porque el cine no da plata, es un mal negocio, siempre ha sido un mal negocio. Y más en Colombia en donde las historias de gente que lo ha perdido todo en su empecinamiento por hacer cine, son muchas. El caso mío no sé si es de talento o de terquedad.

 

De qué vivís ahora?

Soy profesor de la Universidad Javeriana.

 

Existen lazos fuertes entre las personas que formaron Caliwood?

Obviamente yo sigo siendo muy cercano a Carlos Mayolo, mi compañero de andanzas. Y me mantengo en contacto con ellos, claro.

 

Ustedes ven algún relevo generacional?

Claro. Se me ha hecho muy sano que haya un relevo generacional en Cali. Eso lo hace a uno pensar que no trabajó en vano, que le dio ánimos a otra gente para hacer cosas.


Qué destacás y qué criticás de lo nuevo que se está haciendo?

Por el lado de Cali he visto que los primeros pasos que nosotros dimos le dieron ánimo a ciertas personas a hacer también cine o video, como Oscar Campo o Antonio Dorado. Hay como una hermandad de sangre ahí.


Qué papel juegan en la formación de una generación elementos como la droga?

 Yo vengo de una generación que estuvo muy influenciada por eso que se llamó sexo, drogas y rock and roll, a partir de los años 60. Pero ya el sentido lúdico de la droga se ha perdido un poco y se ha vuelto otra cosa. Yo creo que es un problema internacional ya. Este es el paraíso de los paraísos artificiales.


Y el elemento música?

Estuve muy influenciado por el rock and roll y en un tiempo por la salsa.

 

Qué música te gusta?

De música me gusta el blues por ejemplo, y la música electrónica de ahora.

 

De qué equipo sos hincha?

Yo fui hincha del Cali pero hace muchos años. La última vez que fuimos al estadio fue a un partido Cali contra Bucaramanga y nos echaron bala y no volvimos. Me acuerdo que el árbitro era el famoso Chato Velásquez y no me acuerdo qué fue lo que él pitó pero a la salida todo el mundo estaba esperándolo para lincharlo y en esas llegó la policía y comenzó a echar bala; ahí nos tuvimos que esconder en una casa. Después perdí la afición por los deportes y ya no me interesan. Los únicos juegos que me interesan son los juegos de palabras o los juegos de manos.


Cómo es tu rutina hoy en día?

Aparte de enseñar, me la paso investigando mucho, viendo televisión, viendo películas, y cocinando.

 

Sos más bien huraño?

Para unas personas sí, para otras no. A mí me gusta viajar para que me den ganas de volver.


A quién admirás?

Si hablamos de directores de cine admiro mucho a Luis Buñuel. Creo que cualquier persona que ha intentado hacer cine en español lo ha tenido a él como referente. Y por su sentido del humor por ejemplo. Y él viene de España y nosotros de cierta forma también, y esa carga de la religión, o los políticos marrulleros, es un peso que nos heredaron. Ya como persona admiro a mis amigos.

 

Dónde te gustaría morir?

En la cama, dormido.

 

Pero en qué ciudad?

No me importa mientras no haya dolor.

 

Qué te gustaría dejar después de tu muerte?

Mi obra ha tenido 3 obsesiones que han sido la ciudad, la memoria y la

muerte. La ciudad porque me obsesionó mucho la ciudad en que viví, la quise mucho; la memoria porque la ausencia de memoria es la muerte y por eso he trabajado bastante la recuperación de la memoria y el homenaje a personajes sobre todo caleños que no fueron apreciados en su momento como Antonio María Valencia o el mismo Andrés Caicedo. En cuanto a que a uno lo recuerden tras la muerte no sé; lo que uno deja son películas y bien sabemos que son medios bastante efímeros. Pero eso es lo que queda vivo después de que uno se muere.

 

Te sentís solo?

Esa es la condición humana; uno siempre va a estar solo, uno encuentra momentos de respiro pero es difícil sentirse acompañado en un mundo que es tan hostil y tan falto de esperanza.

 

El director solitario Por: Gabriel López Nieto
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