"Luis Ospina"


Por Patricia Ardila

 Cuadernos de cine colombiano

 No. 10, Bogotá, 1983

 

El muchacho está mirando una revista Playboy en una habitación donde los objetos se mueven: materas, mecedoras, lámparas colgantes animadas le imprimen ritmo a la escena. De repente se levanta, arroja la revista y sale a la calle. Es la ciudad, con sus mendigos, loteros, fotógrafos y gentes apuradas envueltas en el vertiginoso transcurrir urbano.

 

Luego, e! joven toma un tren y llega al campo en donde se enfrenta con imágenes más primitivas, apacibles; y allí. Un cementerio semiderruido. Entra, mira las tumbas, las fechas de nacimiento y defunción grabadas en ellas, calcula las edades, y se detiene frente a una donde yace muerto alguien que tendría su misma edad: el adolescente se introduce en ella. y la tumba queda clausurada.

 

"Vía cerrada" es el título de la película que fue filmada así, en orden, porque en esa época Luis Ospina no sabía que el montaje existía. Hasta entonces sólo había tenido contacto con la filmación de escenas que su padre registraba en los eventos importantes de la vida familiar, y como espectador permanente de las producciones presentadas en los teatros de Cali. Estaba convencido que las películas se filmaban en orden y tal cual se proyectaban en pantalla.

 

Esta, su primera obra cinematográfica. realizada cuando tenía 15 años. no aparece en ninguna filmografía oficial. La conserva "bien guardadita",como un pecado de su niñez.

 

MIENTRAS EL DIRECTOR DUERME


Siempre quiso hacer cine. Por eso, después de terminar el bachillerato en Cali se fue a los Estados Unidos a realizar el "high school" y en 1968 entró a estudiar cinematografía en la Universidad del sur de California (USC), en Los Ángeles. En 1969 pasó a la Universidad de California (UCLA) en Los Ángeles.

 

Transcurrieron dos años antes que tuviera de nuevo contacto con una cámara. Fue cuando llegó la hora de presentar el proyecto Uno en la universidad. prueba de fuego para los estudiantes de la escuela de cine. quienes tenían que hacer una película sin ningún conocimiento técnico previo. Si salían bien librados, podían continuar la carrera... La competencia era dura. Se presentaban 80 películas por trimestre y sólo 20 pasaban. En esa ocasión eligió hacer una adaptación de un cuento de Sartre titulado "Eróstrato". La película se llamó "Acto de fe", y en ella colaboraron como actores y técnicos otros compañeros de la Facultad. Esta primera experiencia resultó bien. Bien porque logró salir adelante en la feroz competencia: bien porque se probó a sí mismo que podía relatar una historia, y bien porque en 1977 ganó con ella el primer premio del Festival Nacional de Super-8 en Colombia.

 

Los dos años académicos siguientes dieron inicio a cursos técnicos y al estudio de disciplinas más directamente relacionadas con el cine. En esta etapa hizo dos filmes. Uno —experimental— titulado "Autorretrato (Dormido)" que se constituyó en todo un reto. pues trataba de lograr una película que se hiciera sola: colocó !a cámara —funcionando de manera automática, enfoco una cama y se acostó a dormir. La cámara registró un tiempo real de 10 horas de sueño. Pero la película. filmado un fotograma cada 10 segundos y proyectada a 24 cuadros por segundo, dura solamente 3 minutos. Obviamente ni tiene texto ni música, y como afirma su autor. "escasamente tiene director". En realidad, se trataba de un trabajo experimental o conceptual; una propuesta del llamado "cine minimalista", al que sí hay que abonarle un mérito: "Es la única película en la historia del cine que ha sido realizada por un hombre dormido. Según consta en una nota aclaratoria que aparece en la ficha técnica de la obra. Enviada por Ospina al Primer Festival Nacional de Super-8.

 

Después vino lo del "Bombardeo de Washington", una película de un minuto que fue presentada como trabajo para un taller de diseño y montaje que cursaba en la universidad. En esta oportunidad decidió valerse de unos retazos de otras películas que alguna vez se encontró en una buhardilla de una casa vieja en Los Angeles, escenas de la Segunda Guerra Mundial, de la guerra de Corea, restos de documentales sobre Washington, algo así como "el objeto encontrado del surrealismo que se convierte en obra de arte". Procedió entonces, a crear la ficción de que a la capital norteamericana la bombardeaban, empalmando las escenas de los diversos materiales hallados. A esta ilusión fílmica la acompañó de fondo "La Consagración de la Primavera", de Stravinski. Finalmente, para terminar sus estudios tuvo que elaborar un segundo proyecto que consistía en hacer una película de 16 mm en blanco y negro. Y allí se evidenció de frente la contradicción que había estado latente en su vida

académica: estaba estudiando cine en un país extraño, pero lo que él quería hacer era películas sobre temas colombianos.

 

CONTRADICTORES DE OFICIO


En 1971 Luis Ospina se vino a pasar vacaciones en Cali, y con Carlos Mayolo, amigos desde la infancia y "llave" permanente en su vida como cinematografista desde que en un reencuentro que tuvieron en El gabinete del doctor Caligari cuando tenían como 13 años. acordaron que se dedicarían al cine—, resolvieron filmar los Juegos Panamericanos que se celebraban en la ciudad en ese año. Mayolo "tomó prestada" una Bolex de una agencia de publicidad y salieron a hacer un documental sobre el evento, sin un guión previo, un poco como a la caza , a la pesca de las escenas que se captaban desde fuera de los estadios; es decir, desde la perspectiva de aquellos que no podían participar como espectadores del certamen porque no tenían con qué pagar las entradas a las competencias deportivas. Pero también como contra información de la versión oficial del espectáculo, que se consignó en una película realizada por Diego León Giraldo. titulada "Cali, ciudad de América". A ésta. Ospina y Mayolo respondieron con "Oiga vea".

 

Dentro de la misma tónica de lograr la versión contra oficial de este tipo de acontecimientos, diciembre de 1972 Ospina ya de regreso permanente a Colombia de nuevo en compañía con Mayolo hizo "Cali: de película". Aún contratados por la Licorera del Valle, empresa patrocinadora del evento, lograron su objetivo de hacer una versión humorística, crítica y satírica de la Feria de Cali.

 

EN UN RINCÓN DEL ALMA


Pueblo marchando, pancartas en alto, repetición de consignas con todo aquello de que "la clase obrera va al paraíso". fue la película de agitación política en la que participó Ospina en 1973, esa época donde, como dice él apoyándose en el tango "uno busca lleno de esperanza...".

 

El triunfo de Allende en Chile, los intentos de lograr la unidad de la izquierda en el país, de "tratar de juntar esas líneas paralelas que nunca se juntan", y toda la avalancha de politización que se había desencadenado desde 1968, dieron origen a esta película de creación colectiva que tenía como única finalidad la agitación política, aprovechando la coyuntura electoral de 1974. Se exhibió en sindicatos. universidades y cineclubes y después salió de circulación. Y aunque Ospina no se siente muy orgulloso de ese trabajo, en el que sólo participó en la etapa del montaje confiesa que guarda una copia. "¿Qué dónde?: En un rincón del alma".

 

ENTRE CENSURAS Y PREMIOS OFICIALES


Con "Asunción", los riesgos fueron mayores. Puesta en escena, dirección de actores no profesionales, elaboración de diálogos, manejo de la psicología del personaje, búsqueda de una dramaturgia más definida, fueron los elementos que se trabajaron en esta película de 16 mm a color, primera que se hizo pensando en el sobreprecio.

 

Es la historia de la sirvienta que, aprovechando el viaje de sus patrones fuera de la ciudad, organiza una fiesta, rompe los objetos de la casa. convoca a un tremendo desorden y, finalmente, abandona el lugar dejando todos los electrodomésticos encendidos y la radio a todo volumen, ejecutando así su venganza por el trato al cual estaba siendo sometida. Esta cinta, la más acabada de Mayolo y Ospina hasta ese momento, vivió una situación muy particular.

 

De un lado. si bien la Junta de Censura la dejó pasar con la aclaración de que era para mayores de 18 años, y dentro de este público, para "gente de carácter bien formado", fue posteriormente rechazada por la Junta de Calidad. ¿Las razones?: "Deficiencias técnicas, ya que el sonido está mal logrado... la edición es abrupta y el proceso de laboratorio es insuficiente". Seguramente, si se les hubiera preguntado a los señores miembros de la Junta de Calidad qué quería decir "edición abrupta" y "laboratorio insuficiente", no habrían sabido explicarse. Tan absurdos serían los motivos de censura, porque de eso se trataba realmente, que se esgrimieron en el año 1975, que fueron echados por tierra dos años más tarde cuando a "Asunción" se le otorgó el primer premio en el concurso organizado por Colcultura, en la modalidad de cortometraje argumental. y el premio al mejor guión presentado en el certamen.

 

Fue precisamente en el año 75 cuando comenzó el gran boom del sobreprecio, y con él, la comercialización de los aspectos más dramáticos de la realidad colombiana. Es cuando Ospina y Mayolo deciden volver al cine independiente y entonces hacen "Agarrando pueblo", una realización en la que se critica ese momento del sobreprecio donde la miseria se "enlata" para convertirse en producto de exportación por excelencia. Esta película participó en el Tercer Festival de Colcultura y se llevó el primer premio. En Europa. "Agarrando Pueblo" causó gran impacto y obtuvo el premio Nováis Teixeira en el Festival de Lille, lo mismo que el premio Interfilm en el Festival de Oberhausen.

 

Después de esta experiencia, Luis. en colaboración con su hermano Sebastián, comienza a escribir un guión sobre Bolívar; un Bolívar distinto, cuando ya ha perdido el poder, cuando sale de Bogotá hacia la Costa para embarcarse a España. Según dice Luis, "es una película hípica más que épica, porque la mayor parte sucede a caballo".

 

Este guión alcanzó a circular en Europa, pues les interesaba lograr una coproducción con alguna empresa de TV europea. Pero la creación de esta historia tropezó con la gran avalancha de materiales sobre el Libertador, coincidentes con los aniversarios que habrían de cumplirse, y les dio la sensación de que a Bolívar se le estaba manoseando en exceso: el proyecto quedó archivado.

 

LA HORA DEL VAMPIRO


La primera vez que Luis Ospina se encontró con la muerte fue cuando, a dos cuadras de su casa, en un lote vacío, se enfrentó con la visión del cadáver de una de las víctimas del "Monstruo de los Mangones", un funesto personaje que sembró el terror en Cali a principios de 1960. La víctima era un niño de su misma

edad ,unos 11 ó 12 años, y como éste, aparecieron otros 28 cadáveres en circunstancias similares, exhibiendo señales de violación y según dijeron algunos con evidencias de que se les había extraído la sangre.

 

En torno a estos crímenes y expresiones de violencia se tejió una leyenda. Y fue la imaginación popular la que se encargó de dar disímiles versiones sobre quién era el monstruo: unos decían que era un sádico loco; otros, que se trataba de un millonario que tenía una rara enfermedad y necesitaba enormes cantidades de sangre para sobrevivir; algunos, que era un asunto de traficantes de líquido vital en fin, múltiples interpretaciones que intentaban dar cuenta de los espantosos crímenes cometidos contra niños, en su mayoría de baja extracción social.

 

Veintidós años más tarde es cuando Luis Ospina. en compañía de Alberto Quiroga. escribe el guión sobre esa historia, que lo rondó como un fantasma desde su infancia.

 

Escogieron la versión del millonario enfermo, voraz consumidor de sangre, y, apoyándose en la figura de Howard Hughes, magnate excéntrico que vivió oculto la mayor parte de su vida, la inscribieron dentro del mito universal de Drácula, partiendo de la leyenda local de los vampiros caleños.

 

Y la elección del tema se apoya en lo que le interesa al gran público. El hecho de haber realizado una historia de crónica roja surge de la evidencia de que en este país se consume mucha literatura de violencia, lo que de ningún modo es gratuito; la violencia es el medio natural de existencia de la mayoría de los colombianos. Pero no es esa la única razón por la cual Luis Ospina realizó Pura

sangre...

El vampirismo siempre ha sido una de sus obsesiones y tiene sus pequeños antecedentes en otras de sus producciones cinematográficas. En Asunción, está presente en el momento en que la sirvienta se hace una cortada cuando está abriendo una lata de duraznos y deja caer las gotas de sangre en la crema que servirá a sus patrones a la hora del almuerzo. También "Agarrando pueblo", que en Europa se conoció como "Los vampiros de la miseria", presenta otra clase de vampirismo: el de extraerle el jugo a las condiciones infrahumanas de vida del pueblo colombiano.

Pero en ésta, su última producción. el vampirismo llega al "máximo grado de coagulación...; aquí sí, la historia es "Pura sangre".

 

"Pura sangre": una creación de Luis Ospina, de quien no se puede hablar sin mencionar a Mayolo, con el que además de haber codirigido varias películas, fundó en Cali el Cine Club "Estudio 35"; o sin hablar de Andrés Caicedo y Ramiro Arbeláez, con quienes Ospina y Mayolo crearon la revista Ojo al Cine; o de Eduardo Carvajal, colaborado en varios de sus trabajos; en fin, ese grupo de cinematografistas vallecaucanos que han generado el fenómeno conocido en el medio como "Caliwood"...

 

...Una creación de quien, además de dirigir y montar sus propias películas, ha hecho de montajista en las de sus colegas, porque es esta la etapa de la realización que más le apasiona: "El momento en que se está aislado de una cantidad de gente presente en el rodaje, donde por lo menos hay 35 personas pendientes de que uno diga algo... En cambio, en el montaje se está sólo con toda la película, y de lo que allí se haga depende si la película queda buena o mala: el momento en que se juntan todos los cabos sueltos".

 

Y tal vez esta predilección por el montaje provenga desde el instante en que descubrió que, al contrario de lo que había creído en su adolescencia, las películas no se filman en orden.

 

"Luis Ospina" por Patricia Ardila
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